Sábado 11 de Agosto 2007

Como siempre a última hora…. deprisa y corriendo…. cerré las dos maletas, una para el barco, la otra para mis últimos días de vacas en Alicante.

En ruta, mucho tráfico, atasco en Murcia, accidente…., recuerdas q no se debe correr….

Por fín , a casi las tres de la tarde llegué a Puerto de Mazarrón, me recibe Tony el capitán, me enseña el que aún no sabía q era su barco velero, precioso, grande, de madera, y empiezo a conocer a mis compañeros de viaje y el resto de tripulación, Rosa, entusiasta bióloga marina, q nos enseñó en los siguientes días las maravillas de los delfínidos….

comiendo ya, estaban Fernando y Jose, venían juntos, tb estaba Javier, solitario como yo, al rato llegó Carmen, encantadora doctora, como luego comprobamos,

los tres mosqueteros tampoco tardaron, David, el segundo patrón, Alvaro y el segundo Javier del grupo, el cuerpo Danone….

Rezagados, a punto de embarcar, llegaron Adelfa, mi compa de camarote, y su porteador, no te enfades Antonio, pero casi me muero de risa cuando nos dijo Adelfa q había dejado al porteador por allí detrás con las maletas, jajajaja, venían en el mismo autobús, pero por separado…. con el mismo destino.

Rápidamente biodramina, empezamos a navegar, calor, deseando llegar a algún sitio donde darnos el primer baño,

y sorpresa, el primer día y yaaaaa?????, no daba un duro por ver delfines y mucho menos así,

muchos, nadando pegaditos al casco del barco, saltando, girando, llendo y volviendo a jugar cerca nuestro, me quedé pasmada,

cuanta belleza, la piel brillante, sus chillidos de diálogo, q se dirán??

llegamos a nuestro primer rincón para dormir, soy pésima para recordar casi nada, y no se si fue esa noche la de Cabo Tiñoso o fue otra,

en cualquier caso, es difícil encontrar el sitio para dormir en un velero, y más si es de madera y no tiene quilla(con el movimiento de cuna, los ruidos de la madera no cesan), mi anterior experiencia fue parecida sin el sonido de la madera y sin tanto vaivén,

he dormido fuera, a la intemperie, dentro, en camarote distinto del mío, y dentro, en la parte común del salón….

Adelfa incluso pensó q la tenía manía, pero nada más lejos de la realidad, con el calorcito y en una camita de más menos un metro…. me despachurro con Brad Pritt, sino NO me despachurro.

Hubo momentos para todo, los mejores:

haciendo snorkel, viendo peces cerquita de las rocas y viendo tb a Tony como bucea, en amnea, como si fuese un animal marino más, como se mueve en el agua!!

Mirando la via láctea, buscando las constelaciones, estrellas fugaces, sólo vi una una en todo el viaje.

Jugando al poker de dados, q divertido, a alguien le sonará de algún otro viaje, pues sigo teniendo suerte, aunque esta vez no fue pa tanto, no me tiraron por la borda.

destripando una medusa, vengando a Álvaro q se llevó los picotazos más sonados, aunque a Antonio tb le tocaron,

el paseo en kayak con Antonio,

admirando el baño de Adelfa y Rosa entre el placton fosforescente en la noche, parecían hadas….

en el momento de la cena, todos en la mesa, q rico para ser en velero, como se lo curraron Rosa y Tony,

de paseo por Cartagena, (de dónde es David, que nos contó muchas cosas cuando estábamos llegando al puerto), con Carmen, José y Fernando, haciendo fotos y viendo la belleza destruida de la ciudad…., único sitio donde paramos en puerto y pasamos una tarde noche pq la mar estaba mala.

escuchando la historia personal de Tony, las lecciones de Rosa, los remedios caseros de Adelfa, las conversaciones con todos en algún momento…. y la música acompañando tantos ratos….

admirando los delfines, q se dejaron ver de nuevo….

el último día navegamos hasta la Playa de Rodalquilar, ya en la provincia de Almería,

Adelfa, Carmen y yo nos bajamos en el kayak hasta la orilla para ver más de cerca el valle, nadar y pisar algo de arena,

más snorkel esa tarde, hicimos la última noche allí,

….y al volver la mañana siguiente hacia el Puerto de Mazarrón, otra sorpresa nos tenía el destino preparada,

además de delfines, encontramos los calderones, Tony emocionado, y los demás tb,

que animales más extraordinarios, que sociables, allí estaban como los delfines, chillando y nadando al lado nuestro, dejándose fotografiar y curioseando, luciendo palmito, oscuros y majestuosos, sabiendo que les estábamos contemplando.

Después de tanta emoción, me encantó especialmente la ración de melón y sandía q nos preparó José, en un periquete,

y sin darnos cuenta estábamos ya bajando las cosas del barco para comer y despedirnos tras cinco días de estupenda convivencia.

Era el miércoles 15 de Agosto….

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