R., en la Plaza de la Independencia en Madrid, es decir en la Puerta de Alcalá.

Me gustó mucho, me gustó su decoración, la impresión q produce, contraste entre el mundo de los suburbios, el mundo de la oscuridad, y el mundo de la luz, del lujo, despilfarro, hay q verlo y estar para apreciarlo, me encantaron sus paredes pintadas como si fuera una calle del Bronxy pizarras de colegios, y sus sillones estilo siglo XII, su baño original, misterioso e incómodo, es como una película de terror, faltan los vampiros…., muy gótico….

la gente guapa, muy pija, pero sobretodo a las niñas da gusto verlas,

la comida en el Petit, q el Bistró no pudimos ni verlo, nos salió por 35 y comimos bien y muy originales platos, con buen vino tinto, postre….y rico rico todo,

Tiene muchas malas críticas si, pero merece la pena conocerlo,

en la puerta dos gorilas nos increparon al entrar, “Tenéis reserva??”, pos claro tontolava, q estamos en el local de moda en Madrid y tampoco vamos tan feas no??,

luego, ya llegando tarde, nos hicieron esperar aún media horita en la barra de cocktails,  donde tras quince minutos conseguimos una carta, cada ostra 6 euros creo recordar….etc delicatessen…., y no conseguimos pedir, finalmente insistimos en cenar y por fin nos sentamos en una mesa al lado de la cocina, pero la decoración, la atsmósfera me tenía tan ensimismada q casi ni me importó,

luego bien, la atención ya en la mesa buena y nosotras nos lo pasamos muy bien,

al irnos pasamos por el club, pero con tanto megapijo desestimamos la primera copa allí y terminamos en la Bodeguita de Enmedio subiendo Alcalá hacia Velazquez, donde rematamos una noche de viernes muy divertida.

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